La movilidad urbana constituye una dimensión central en el marco de las desigualdades sociales contemporáneas. Lejos de ser un problema exclusivamente técnico o de infraestructura, la posibilidad de desplazarse en el territorio condiciona de manera directa el acceso efectivo al trabajo, la educación, la salud, la cultura y la participación social. En este sentido, la movilidad debe ser comprendida como un componente estructural de la ciudadanía y como una condición material para el ejercicio de derechos.

En las ciudades latinoamericanas, los procesos acelerados de urbanización, la expansión territorial fragmentada, la segregación socioespacial y la creciente motorización han profundizado patrones de movilidad altamente desiguales. Las externalidades derivadas de estos procesos congestión, contaminación ambiental, siniestralidad vial, deterioro del transporte público y aumento de los tiempos de viaje afectan de manera desproporcionada a los sectores más vulnerables de la sociedad. Las personas con discapacidad, las mujeres, las infancias, las personas mayores y los hogares de menores recursos enfrentan barreras materiales, económicas y simbólicas que restringen su accesibilidad urbana, generando situaciones de inmovilidad forzada, exclusión y pérdida de oportunidades.

Desde una perspectiva de justicia social, la movilidad no puede reducirse a la eficiencia del sistema de transporte, sino que debe analizarse en relación con la distribución desigual de recursos, infraestructuras y capacidades en el espacio urbano. La noción de movilidad inclusiva implica reconocer que el Estado posee la responsabilidad indelegable de garantizar condiciones equitativas de accesibilidad, promoviendo políticas públicas que integren dimensiones sociales, ambientales, económicas e institucionales. Este enfoque exige superar visiones sectoriales y avanzar hacia marcos interdisciplinarios que articulen la planificación urbana, las políticas sociales, los derechos humanos y la participación ciudadana.

En este contexto, la movilidad se configura como un problema social complejo que interpela a las ciencias sociales en su conjunto. Su abordaje requiere herramientas teóricas y metodológicas que permitan analizar las interacciones entre territorio, desigualdad y políticas públicas, así como comprender las experiencias cotidianas de los sujetos en sus desplazamientos. Formar profesionales capaces de problematizar críticamente estas dinámicas resulta fundamental para diseñar e implementar intervenciones orientadas a reducir las brechas de accesibilidad y fortalecer el derecho a la ciudad.

El presente seminario se propone introducir a los estudiantes en el análisis de la movilidad desde una perspectiva inclusiva, interdisciplinaria y situada en la realidad local. A través del estudio de marcos conceptuales, normativos y ejemplos de intervención, se busca contribuir a la construcción de herramientas analíticas que permitan identificar desigualdades, evaluar políticas públicas y formular propuestas orientadas a la construcción de ciudades accesibles y más justas.